El presupuesto de caja o tesorería proyecta las entradas y salidas de efectivo de la empresa en un periodo determinado. A diferencia del estado de resultados, no trabaja con ingresos y gastos contables, sino con cobros y pagos reales, y permite anticipar problemas de liquidez antes de que ocurran.
Efectivo disponible al comienzo del periodo presupuestado.
Ventas al contado, cobros a clientes, préstamos, aportes de socios.
Proveedores, salarios, impuestos, obligaciones financieras.
Efectivo disponible al cierre de cada periodo, base del siguiente.
El saldo final de cada periodo se convierte en el saldo inicial del siguiente, encadenando la proyección mes a mes.
| Concepto | Enero | Febrero |
|---|---|---|
| Saldo inicial | 10.000 € | Saldo final de enero |
| (+) Cobros previstos | 25.000 € | Ventas, cobros a clientes |
| (−) Pagos previstos | 22.000 € | Proveedores, salarios, impuestos |
| Saldo final | 13.000 € | Se traslada como saldo inicial de febrero |
Ventas al contado, cobro de cuentas por cobrar, préstamos recibidos, aportes de socios.
Pagos a proveedores, salarios, obligaciones financieras, impuestos y arrendamientos.
Previsión anual a 12 meses, complementada con detalle de 30–45 días.
Anticipa deficiencias de efectivo antes de que se conviertan en un problema.
Trabaja con movimientos reales de efectivo, no con criterios contables.
Une la visión anual con el detalle operativo a 30–45 días.
Permite anticipar necesidades de financiación antes de quedarse sin caja.
Se corrige con datos reales de cobros y pagos a medida que avanza el periodo.
Ayuda a decidir cuándo invertir excedentes o buscar financiación.
Una venta facturada no es efectivo hasta que el cliente paga.
Olvidar impuestos o cuotas financieras genera sorpresas de liquidez.
Solo mirar a 12 meses sin detalle de corto plazo dificulta la reacción rápida.
Mantener las mismas proyecciones aunque cambien las condiciones del mercado.
No ajustar el calendario de pagos a los meses de menor recaudación.
Define un horizonte anual con detalle a corto plazo.
Registra cada cobro esperado, conocido o estimado.
Incluye todos los pagos recurrentes y no recurrentes.
Identifica con antelación los periodos de déficit.
Actualízalo con datos reales cada mes.